· 

El uso del móvil en menores, ¿un juguete más?

Los menores están pisando sobre terreno resbaladizo con el uso continuado del móvil y las redes sociales. Las cifras hablan por sí mismas, y es que en los últimos tiempos ha incrementado notablemente la asistencia pediátrica por parte de menores debido a problemas relacionados con el abuso de la cibernética, llegando a alcanzar el 33% de estas consultas.

 

Según los datos que se manejan, el 50 % de los menores de 10 años ya tienen en su poder un smartphone, cifra que aumenta al 90% para los mayores de 14 años. Lejos de su uso adecuado, se sabe que el 40% de los niños entre los 10 y 12 años de edad tienen acceso a contenidos de carácter sexual explícito y un 30% de ellos llegan a compartir imágenes de otros con otras personas, aún sin conocer el peligro real de ello. Asimismo, entre los adolescentes, un 60% de ellos ha llegado a contactar por internet con desconocidos, y un 45% ha llegado a presentarse cara a cara con esa persona.

 

Independientemente del uso indebido de los contenidos a los que se acceden a través de internet y las redes sociales, hay otro peligro real, persistente y prolongado en el tiempo: la adicción al móvil y a las redes sociales.

 

Actualmente se considera que unos 50000 adolescentes sufren de adicción a internet y casi un millón está en riesgo de sufrirlo. Y es que el uso del móvil es una norma, lo extraño es que un menor no disponga de uno de estos dispositivos tecnológicos. Tener un móvil es un medio actual y atractivo para poder contactar con amigos, de estar al día sobre los acontecimientos, de hacer nuevas amistades; en conclusión, de conocer a gente y de darse a conocer. Si no tienen un móvil no forman parte de la gran mayoría, de su forma de comunicarse socialmente. Hoy en día tener un móvil está normalizado.

 

Pese a las ventajas que tiene hacer uso del móvil y las redes sociales, sus inconvenientes no pasan desapercibidos cuando empiezan a aparecer algunos síntomas psicológicos. Esta sintomatología comprende principalmente:

 

 

  • Dificultades para dormir.
  • Aumento de la disposición a padecer fatiga y estrés.
  • Interferencia en la respuesta de reacción.
  • Pérdida de atención.
  • Ciberbulling o acoso psicológico.
  • Predisposición a otras adicciones y parafilias.
  • Etc.

 

Según los expertos, se recomienda que los padres faciliten el uso del móvil a sus hijos a partir de los 14 años de edad, momento en el que la legislación española le reconoce al menor el permiso para hacerse un perfil en una red social. Sin embargo, recientes datos informan de que se ha reducido notablemente la edad en la que los padres proporcionan el móvil a sus hijos, incluso a la edad de 1 y 2 años. Para los padres facilitar el móvil al menor les ayuda a disponer de más tiempo para sí mismos, pues como si de un juguete fuera por su potencial atractivo, les resulta una forma accesible de distraer al pequeño.

 

Sin embargo, facilitarle el móvil al pequeño parece que podría desencadenar problemas de comunicación entre padre-hijo y alteraciones en su desarrollo afectivo, emocional, social y sensomotor y visomotor. Quizás sería recomendable replantearse el hecho de familiarizar al infante con estos dispositivos, más aún cuando muchas de sus capacidades y habilidades personales y sociales están todavía en desarrollo.

 

 

¿Cómo saber si mi hijo tiene adicción al móvil?

 

La alarma crece cuando nuestros hijos empiezan a descuidar las tareas escolares y hay una disminución en el rendimiento académico. En numerosas ocasiones el menor muestra irritabilidad ante la interrupción o la limitación horaria impuesta al uso del dispositivo. Por ello pueden surgir asimismo abandono de aficiones y de actividades de tiempo libre para pasar más horas con las nuevas redes sociales, disminución de la frecuencia y tiempo de contacto con amistades reales e incluso el abandono de ellas.

 

En definitiva, aparecen síntomas parecidos a los de otras adicciones, tales como el alivio tras su uso, malestar si no se usa, fracasos en los intentos por controlar su uso y una mayor dedicación de tiempo del necesario.

 

 

¿Cómo prevenirlo?

 

 

La clave de la prevención radica en el entorno familiar y en la educación al menor. No obstante, la influencia del contexto escolar también resulta relevante de cara a la educación y el cumplimiento de normas en el uso del móvil en la escuela. Algunas recomendaciones son:

  • Postergar al máximo la edad en la que el menor posee un móvil.
  • Promover que el menor asuma la responsabilidad del coste asociado al uso del móvil.
  • Reducir el uso del móvil por parte de los padres. Los padres son modelos para sus hijos, por lo que éstos tenderán a imitar sus comportamientos.
  • Adoptar una adecuada supervisión y control por parte de padres y profesores.
  • Establecer unas normas y reglas básicas sobre el uso del teléfono móvil.
  • Fijar horarios para su uso debido.
  • Acordar no hacer uso del móvil por parte de todos los miembros de la familia en momentos claves donde se pueda respetar y preservar la unión y comunicación necesarias a diario. Momento como la hora del desayuno o del almuerzo, una salida en familia al cine, etc.
  • Fomentar un ocio variado y saludable en los jóvenes, basado en el intercambio social y actividades deportivas y culturales.
  • Limitar a una cantidad determinada el gasto mensual derivado del uso de móvil y redes sociales.

Para su PREVENCIÓN, como pautas básicas serían: acogerse a la edad mínima recomendada para pemitirles el uso del móvil; establecer normas en casa que permitan seguir rutinas para el uso adecuado del móvil y de las redes sociales;

y favorecer momentos en los que tener una comunicación fluida entre los miembros de la familia.

 
   

Escribir comentario

Comentarios: 0