Psicología, psicólogos y nuestra forma de entendernos

A lo largo de nuestra vida la sociedad nos ha ido aportando diferentes ideas que han ido configurando lo que hoy conocemos como Psicología y las funciones que tiene quien ejerce tal disciplina: el psicólogo. Desde pequeños nos han hecho saber que hay alguien, parecido a un médico, a quien puedes acudir para confiarle y relatarle tus problemas y así desahogarte. Lo conocemos como la persona que puede ayudarte a resolver tus problemas y así hacerte sentir mejor. También tenemos relacionado al psicólogo con otro profesional: el psiquiatra. Esta forma de asociar la Psicología con el campo más biológico que estudia la mente humana nos ha llevado en gran parte a interiorizar mitos sobre la psicología y, de forma más personal, sobre el psicólogo.

 

Muy alejada de querer abordar conceptos excesivamente técnicos, desde este espacio quisiera proporcionar algunas reflexiones que le ayude a conocer un poco más, y de verdad, la Psicología. Y cómo no, al profesional que ejerce tal labor y que está estrechamente vinculada con el bienestar humano. Para ello, antes de seguir leyendo este escrito, le invito a que reflexione sobre sus ideas acerca de la Psicología, del psicólogo y sobre qué circunstancias podrían darse para decidir acudir a sus servicios profesionales.

 

 

Pero... ¿qué es la Psicología?

La Psicología es una disciplina científica que estudia el comportamiento humano con el objetivo de favorecer o aumentar la calidad de vida de las personas. En su trabajo, el psicólogo hace uso de las herramientas que la Ciencia le ha ido proporcionando, permitiéndole de esta forma ser objetivo a través del uso de técnicas y estrategias durante toda su labor. Cabe decir al respecto que uno de los principios del psicólogo es mantener en su trabajo la máxima objetividad posible de cara a la evaluación, diagnóstico e intervención durante todo su proceso terapéutico.

 

Como anteriormente he mencionado, tenemos muy relacionada la figura del psicológo con el médico que atiende a personas que padecen de algún trastorno mental. No obstante, son numerosas las áreas en las que vemos comprometido al psicólogo con su trabajo. Entre ellas se pueden enumerar las siguientes:

  • TEÓRICA: en ella el psicólogo dedica sus esfuerzos a la investigación y a la formulación de teorías sobre la conducta. Sus estudios aportan el conocimiento necesario para que los psicólogos que intervienen en las demás áreas de trabajo puedan aplicar su labor.
  • EDUCATIVA: aquí el psicólogo es aquél que actúa en la promoción e intervención del desarrollo evolutivo y educativo de los niños y adolescentes. Mayormente son profesionales que trabajan en el contexto escolar y con las dificultades relacionadas con el rendimiento académico.
  • SOCIAL: en esta área el profesional se dedica a la aplicación de las teorías extraídas de estudios con grupos de personas, en contextos del trabajo, de empresas, comunitarios, etc. Generalmente se encuentra vinculado con los Recursos Humanos y con la intervención en personas que pertenecen a ciertos colectivos, entre muchos de ellos destacando los desfavorecidos (prostitución, drogadicción, extrema pobreza, etc.).
  • SANITARIA/CLÍNICA: aquí el psicólogo es quien realiza las funciones de prevención, promoción, evaluación e intervención sobre la salud de las personas. Se encuentra relacionado con la salud mental y los trastornos psicológicos, pero cabe destacar que su trabajo se caracteriza principalmente por favorecer el bienestar y la calidad de vida a través de la adquisición de los recursos necesarios y que dan lugar a soluciones en cada persona.
  • JURÍDICA/FORENSE: en este ámbito se encuentra el psicólogo que se dedica principalmente al estudio y a la intervención de conductas y fenómenos psicológicos que inciden en el comportamiento legal de las personas. Este ámbito es muy amplio y abarca, de forma resumida, tareas procedentes desde la mediación entre personas hasta la violencia o criminalidad.

¿Cómo saber si necesito acudir a un psicólogo?

Una pregunta que muchos nos hacemos en alguna ocasión de nuestras vidas es cómo saber si realmente necesitamos ir al psicólogo. Es una cuestión que tiene sus particularidades y que dependen en gran medida de las necesidades de cada persona.

 

Existen numerosos trastornos cuyos tratamientos resultan más efectivos cuando trabajan de forma conjunta tanto el psiquiatra como el psicólogo. Cabe decir en este sentido que el profesional que medicaliza es el psiquiatra, no el psicólogo. Sin embargo, la coordinación entre ambos profesionales va a favorecer el tratamiento y el seguimiento de la persona, con un curso clínico más positivo. Estos casos sí podrían delimitarse dentro de las alteraciones que sí requieren de una intervención multidisciplinar entre profesionales dedicados a la salud mental.

 

En otras ocasiones son las propias circunstancias de la vida y los sucesos por los que atravesamos los que nos hacen sentirnos mal y dudar sobre la conveniencia o no de acudir a un psicólogo. ¿Y cómo saber si nos hace falta o no? ¿Quién nos lo puede decir? Algunas señales nos indican que podríamos necesitar de la ayuda profesional, entre las que destacan:

 

  • Cambios en el apetito y/o en el sueño. Generalmente suele darse disminución de las ganas de comer, pero también puede ir en un aumento. El sueño puede verse alterado con insomnio o, al contrario, con un aumento de nuestras horas de sueño.
  • Sentimiento de tristeza continuo, la mayor parte del día.
  • Mal humor, irritabilidad.
  • Cansancio, fatiga. No se sienten las mismas fuerzas con las que antes se hacía cosas similares, las de la vida cotidiana.
  • Preocupaciones persistentes, por cosas de la vida cotidiana.
  • Alteraciones emocionales. Se pueden sentir emociones negativas y no poder expresarlas o no saber de qué forma expresarlas adecuadamente. Cambios bruscos en nuestras emociones que se alternan entre positivas y negativas.
  • Pérdida de interés por aquéllo que antes se disfrutaba haciéndolo.
  • Recuerdos o pensamientos persistentes que invaden y crean malestar físico, psicológico y/o emocional.
  • Padecer de un miedo irracional hacia algo que normalmente las personas no le tienen miedo.
  • Percibirse de una manera diferente, como si ya no fuera a ser la misma persona, con el mismo valor que antes se daba a uno mismo.
  • Cambios en los hábitos saludables, con conductas sexuales promiscuas o consumo de sustancias.
  • Manías repetitivas que llevan un cierto tiempo realizándose.
  • Insatisfacción en nuestras relaciones sexuales, de pareja, ...
  • Etc.

 

Son numerosas las situaciones por las que se puede estar atravesando y que llegan a provocar cambios en nuestra forma de sentirnos y de manifestarnos ante nosotros mismos y ante los demás. Dificultades en las relaciones con los demás, ya sea en el trabajo, con la pareja, con los hijos, etc.; o bien por alguna pérdida que hayamos sufrido, por la muerte de un ser querido, por una separación, o una incapacidad; así como insatisfacción con uno mismo o con nuestra propia vida...

 

En cualquier caso, estas señales no nos indican por sí solas de un problema, aunque sí podrían estar avisándonos de la necesidad de búsqueda profesional si alguna de ellas nos está interfiriendo en nuestra vida cotidiana, social, laboral y/o familiar, menoscabando de esta forma nuestro bienestar y calidad de vida.

¿Qué puedo esperar del psicólogo?

Si decidimos acudir a los servicios de un psicólogo, no debemos olvidar algunos detalles a tener en cuenta de la relación psicólogo-paciente:

  • El psicólogo no da consejos. Los consejos los proporciona la familia y los amigos. El psicólogo nos va a facilitar los recursos y estrategias necesarios para que podamos solucionar los problemas.
  • El psicólogo no va a decir lo que debes hacer o no debes hacer. El psicólogo te ayudará a estar más seguro en tus decisiones y que éstas sean las más acertadas.
  • El psicólogo va a ser imparcial, en caso de que acudamos con alguien o le hagamos partícipe de nuestra historia o conflictos con otra persona. Su opinión no es relevante.
  • La terapia tiene un tiempo limitado y si se han cumplido los objetivos, la terapia va a finalizar.
  • El psicólogo no es tu amigo o "colega". Aunque pueda surgir confianza entre ambos, la relación de ayuda se acoge a ciertos límites establecidos en la ética profesional.

 

Entonces, ¿qué figura adquiere el psicólogo?

 

El psicólogo va a ser nuestro asesor, guía y mediador que nos oriente a la adquisición (o, en su caso, disminución) de estrategias, habilidades, recursos, destrezas o conductas que puedan proporcionarnos soluciones. De forma directa e indirecta, este profesional trabaja nuestros pensamientos, emociones, conductas y el estado físico con la finalidad de que obtengamos los cambios necesarios y un crecimiento personal significativo. Para ello, cuidará especialmente el vínculo existente entre ambos y favorecerá nuestra autonomía en una vida saludable.

Por último...

Si cree que alguien cercano a usted pudiera estar atravesando alguna situación complicada que le está afectando a su vida, también puede acudir a los servicios de un psicólogo para exponerle sus inquietudes o dudas sobre el caso. El profesional le proporcionará información adecuada y pertinente para que pueda tomar las medidas necesarias.